Lo único que se escuchaba era su respiración. El pasillo del hotel estaba completamente destrozado, sino fuese por las puertas, muebles, e incluso ropa tiradas por el pasillo. Las ventanas, por donde se colaba alguna que otras ramas, permitía que la poca luz del sol entrara y alumbrara el pasillo. Al final del pasillo, en donde los cuatro ascensores yacían sin electricidad, un hombre de aspecto favorable y con la placa de policía en su pechera, sostenía una pistola de bengalas firmemente ante él. Apuntaba a lo que se avecinaba tras la muchacha que corría con una caja de cartón en sus manos.
- ¡Agáchate! -
La muchacha flexionó las piernas y escuchó el disparo muy cerca de ella. Una bengala de un tono rojizo le rozó su castaño cabello por dos centímetros. El disparo eclosiono contra dos cuerpos que corrían detrás de ella. Una cosa que tenían ambos claro era que a los infectos detestan la luz del día. La bengala se incrustó en el pecho de ese cuerpo, hasta que explotó en mil pedazos junto al otro. El hombre bajó el arma y abrazó a la muchacha.
- ¡Elisabeth! ¿estás bien? ¿te han echo algo? -
- Aparte de perseguirme... - contestó - Conseguí varias latas de comida, suficiente para dos días Charlie -
- Algo es algo - sonrió - Ahora vayámonos, el escándalo atraerá a más cosas de esas -
Charlie abrió la mochila que tenía e introdujo ocho latas de la caja de Elisabeth. La mochila estaba a reposar de material. Desde botellas de agua, zumos, hasta alguna que otra fruta y latas de sardina. Lo suficiente para ambos. La cerró y la colgó en sus hombros mientras se encaminaban los dos hacia las escaleras del hotel.
- ¿Alguna idea para ir, Charlie? - le preguntó Elisabeth algo perturbada por lo de antes -
- Descansaremos en el vestíbulo del hotel este día ¿vale?, a la noche nos marcharemos -
Charlie y Elisabeth llevaban dos semanas juntos, un día después de que los infectos atacasen a los demás ciudadanos de Gran Bretaña. Ambos unieron fuerzas tras ayudarse mutuamente en un principio, y juntos decidieron buscar una manera de escapar de ahí y buscar un lugar para vivir en paz. En ese tiempo aprendieron cosas de los infectos. La luz, es la debilidad de esas horrendas criaturas. Sus fuerzas se debilitan y no tienen mucha velocidad, excepto cuando la noche cae, las calles londinenses son recubiertas de infectos en busca de alimentos, de humanos exactamente.
- Me pido el sofá - exclamó Elisabeth adelantándose a Charlie por las escaleras -
- Aunque seas la única mujer que conozco ahora, no significa que puedas decidir donde dormir Elisabeth - vaciló soltando la mochila en la recepción - Te he salvado de dos infectos, me merezco el sofá -
-¡Jajajaja! ¡Claro!, yo misma me hubiera ocupado de esas cosas yo solita - le dijo mientras se tendía en el sofá del vestíbulo -
Por suerte el vestíbulo del hotel estaba completamente sellado por tablones cada rincón, cada ventana y puerta para que nadie entrase, únicamente por la fuerza. Charlie se sentó sobre la mesa de la recepción y recargó la pistola de bengalas con dos más, después tomó la linterna de su bolsillo y se puso en marcha mientras que Elisabeth se recostaba.
- ¿Piensas dar una vuelta por ahí, camarada? -
- No podría dormir tranquilo sino registro esta planta una vez más - le dijo - Tú quédate aquí, y si ocurre algo... -
- Lo se, lo se... - musito ella - Echo a correr y te busco ¿no? -
Charlie asintió.
- Ten cuidado, camarada... -
- Lo mismo digo. Intenta descansar por los dos... -
Charlie prendió la linterna y enfocó con la poca luz a la bifurcación de la derecha, donde marcaba un cartel de ''prohibido pasar, solo personal''. Era la zona de vigilancia, un buen lugar para controlar mediante las cámaras que funcionasen cada rincón del hotel, y tal vez, para hallar a alguien en el hotel con vida. Charlie abrió la puerta con cuidado y entró empujando la puerta con el hombro. El pasillo estaba oscuro, y se apreciaba las manchas de sangre del suelo y la pared. Esta claro que aquí también entraron los infectos. Charlie alzó la pistola a la par de la linterna y caminó por el corto pasillo. Veía de reojo las manchas de sangre de la pared, que se dirigían hacia el otro extremo del pasillo que llevaba a la sala de control. Allí no dudo en usar la fuerza, y abrió la puerta frente a él con una fuerte patada, tanto que la tiró al suelo. Entró al interior de un salto y apuntó con la pistola por todos los rincones. No había nada de nada. Únicamente el panel de control, y un cuerpo tendido sobre el panel.
- Que asco... -
Le apartó del panel con la punta del cañón y vio que tenía todo el rostro desfigurado, incluyendo su pecho y piernas. Le habían arañado por completo hasta que falleció por la pérdida de sangre. Charlie intento ignorar aquella imagen y se centró en las pantallas. Había doce, por las doce plantas, y solo funcionaban dos. La del piso quinto y la azotea.
- Veamos que esconde este hotel... - mascullo -
Enfocó la pantalla del quinto piso. Estaba todo desértico, pero había varios cuerpos mutilados por el suelo, incluso le pareció ver un gato por alguna de las habitaciones. Ese piso estaba limpio. Después ladeó la vista a la pantalla de la azotea, una zona donde Charlie y Elisabeth no habían pisado aún. Ahí solo se enfocaba la puerta metálica, que estaba entreabierta...
¡PUM! ¡PUM!
- ¡¿Elisabeth?! -
Charlie se sobresaltó al escuchar dos fuertes portazos en la puerta de ''prohibido pasar...''. De inmediato levantó la pistola y se encamino con sigilo hacia el pasillo, donde pudo visualizar una pequeña silueta caminando lentamente hacia él. Intentó agudizar la vista, pero la oscuridad no le permitía descubrir quién era, si era Elisabeth o un infecto. Charlie quitó el seguro de la pistola y apuntó a la silueta cuando vio que se abalanzaba sobre él.
- Charlie... - susurró -
- Elisabeth ¿eres tu? -
La joven bajó el arma y le entregó la mochila.
- ¿Que ocurre...? -
- Cállate... - le ordenó - Están ahí... -
Charlie echó a un lado a Elisabeth y se fue directo a la puerta. Había una pequeña rendija en la puerta por donde pudo ver lo que estaba pasando en el vestíbulo. Ocho, diez, doce... aumentaba el número de infectos en la zona. Estaba claro que los disparos de antes atrajeron a más criaturas de estas...
- Charlie... ¿que hacemos ahora? -
Guau ._. Ya te lo dije por tuenti (soy Ana Escritora). Me encanta. Uff, qué mal lo he pasado (en el buen sentido xD) Quiero saber qué pasaaaaaaaaaaa...
ResponderEliminarAdemás, Londres es mi ciudad favorita xD Lástima que haya terminado así...
Jejejejeje :D dentro de unos días subiré el siguiente :) y londres tu ciudad favorita? -P La mia tbb! jajajaj x eso la e escogido, aparte de k e estado allá :PP un beso y gracias (:
EliminarHolaaaa =)
ResponderEliminarMe ha encantado el prologo es increible como escribes.
Quiero saber que pasara con Charlie y Elisabeth =)
Vi tu blog en un comentario de Ana escritora, te he mandado una peticion a tuenti, soy Arañar las nubes ;)
Acabo de empezar tambien una historia te dejo mi blog :) http://noesperfectoperoesideal.blogspot.com
Besitos de Azucar!!
Escriibee ya el siguiente caapiitulooo !!! :):):)
ResponderEliminarMe encanta enserio, no la tipica historia por eso me encanta ^^
Por cierto pasate por mi blog ^^
http://coleccionandorecuerdosparasiempre.blogspot.com/